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Una guerra de mentiras

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04.04.2026

Que en las guerras el primer sacrificado es siempre la verdad es algo tan real como que en esta de ahora contra Irán se están batiendo todas las marcas de mentiras gracias a la tecnología. Entrar en algunas redes sociales es exponerse a un bombardeo constante de bulos perfectamente presentados, tanto desde el punto de vista del relato como del sonido o la imagen. Gracias fundamentalmente a la IA, que está haciendo cada vez más difícil distinguir entre lo real y lo falso. La Inteligencia Artificial genera videos tan «auténticos» que es casi imposible dudar de su veracidad. De manera que se ha convertido en una herramienta de desinformación brutal, mostrándonos ataques fake con misiles, derribos de cazas, portaaviones en llamas, edificios derruidos, bombas creadas por algoritmos o los cadáveres de Jamenei Jr. o Netanyahu, con la evidente idea de confundir a la población para transmitir la visión de que ganan unos y pierden otros. Como es fácil y barato construir un «deepfake» haciendo hablar a un líder con una apariencia de similitud del cien por cien, nos surge la duda de si son verdad todas las imágenes con declaraciones de dirigentes que nos aparecen por las redes. Hemos llegado al colmo de que la IA desmienta una noticia verdadera de Efe, como fue el caso de Grok, la IA de X, con relación al bombardeo de la escuela de Minab, con decenas de menores muertos. Grok dijo que se trataba de imágenes falsas, correspondientes a Kabul en 2021. Se incendiaron las redes de insultos contra Efe, cuando quien mintió fue la IA de Elon Musk, que aún sigue emitiendo juicios sobre si es verdad o mentira esta o aquella fotografía o video. Reuters, AP y AFP confirmaron la veracidad del bombardeo USA a la escuela de Minab, en el mismo sentido que la agencia española, siendo un hecho hoy reconocido por la prensa norteamericana. En esta ocasión era cierta la versión de Teherán frente a la de Trump, pero en otros casos es al revés. Por ejemplo, el presunto bombardeo con misiles al portaeronaves Abraham Lincoln, que según Washington nunca fue alcanzado, si bien es cierto que se retiró de la zona de conflicto. Los israelíes, con el Mossad a la cabeza, están especializados en operaciones tanto de troleo cibernético como de falsas banderas. Aunque en esto último quienes se llevan las mejores estatuillas son los americanos. Desde el hundimiento del USS Maine en la bahía de La Habana para declarar la guerra a España y arrebatarnos Cuba y Puerto Rico, hasta el también hundimiento del USS Maddox en el golfo de Tonkín para justificar la guerra de Vietnam. Daba igual que en esos barcos, hundidos por los propios americanos, murieran numerosos soldados, pues lo que se pretendía era servir a una «causa mayor». Como reconoció el ex primer ministro italiano Giulio Andreotti, cuando afirmó que la OTAN, con la CIA y el Pentágono, crearon la Red Gladio para financiar atentados terroristas contra civiles en toda Europa con ánimo de atribuirlos a la URSS dentro de la propaganda anticomunista. Lo mismo que se hizo después en la guerra contra el terrorismo, inventando armas de destrucción masiva o bombas atómicas que nunca existieron.

En las guerras, amén de vidas humanas inocentes, siempre pierde la verdad, ahora con el manto cibernético de la todopoderosa Inteligencia Artificial.


© La Razón