¡No es sólo gasolina!
Bolivia venía de días humillantes. Está aún fresco el recuerdo de filas interminables, de incertidumbre y de horas de trabajo perdidas para cargar gasolina. Ese episodio pareció quedar atrás. Hubo un respiro, una sensación de normalidad recuperada. Pero la tregua duró poco. Hoy, el problema ya no es únicamente el acceso al combustible, sino su calidad.
Los reportes de fallas en vehículos se multiplican. Automóviles y motocicletas evidencian daños que no son casuales. Y no se trata de caprichos ni exageraciones. Una avería en el sistema de inyección o en el motor no es una molestia menor, sino un golpe directo a la economía familiar. El problema se agrava cuando afecta a quienes viven del volante, como los transportistas, mototaxistas, repartidores y pequeños emprendedores que dependen de su movilidad para trabajar. En esos casos, el costo no se limita a una reparación; incluye días perdidos e ingresos interrumpidos, mientras las obligaciones y las necesidades siguen corriendo.
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Lo que ocurre en varias regiones del país confirma que no se trata de un problema........
