Esta vez quizá tampoco sea diferente
Carmen M. Reinhart y Kennett S. Rogoff publicaron en 2009, al inicio de la Gran Recesión, su histórico libro titulado «Esta vez es diferente: ocho siglos de necedad financiera». Recopilaban y analizaban las crisis de deuda pública y las quiebras de los Estados por exceso de endeudamiento. Descubrieron que, una y otra vez, los responsables en cada momento argumentaban que «esta vez es diferente», hasta que llegaba la catástrofe. Lo mismo ocurrió en 2008 y años posteriores. Las disquisiciones sobre la repetición de la historia son tan interminables como estériles. No obstante, ahora acaso haya que pensar que «esta vez tampoco es diferente». La guerra de Trump en Irán acapara el interés y las preocupaciones económicas. Distrae la atención general de otro problema que empieza a más que inquietar en los mercados. Se trata del crédito privado, que concede la llamada «banca en la sombra». En las últimas semanas, algunas de las gestoras más importantes del mundo, como Blackstone, BlackRock, Morgan Stanley, Cliffwater o Blue Owl, han limitado o suspendido las retiradas de dinero de algunos de sus fondos de inversión, los de crédito privado. En otras palabras, han establecido «corralitos». El crédito privado es el que obtienen las empresas, sobre todo, de fondos de inversión. Exigen menos requisitos que los bancos y muchas compañías tienen así más fácil obtener financiación. Es un sector opaco y poco controlado, que ha financiado proyectos tecnológicos, «start up» y también inversiones inmobiliarias. Los problemas surgen cuando esas empresas no pueden devolver los créditos y los fondos no pueden atender las peticiones de retirada de dinero de sus partícipes. No hay datos claros del volumen del negocio, pero hay estimaciones que hablan de dos billones de dólares. En España, casi 600 empresas recibieron financiación privada entre 2019 y 2023, por valor de unos 90.000 millones, según datos del Banco de España, aunque no hay detalles más recientes. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) asegura que cualquier impacto de esa crisis sería residual. Es posible y por ahora no hay signos alarmantes, pero, por si acaso, conviene recordar las veces que se dijo «esta vez es diferente», como explicaron Reinhart y Rogoff.
