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El conejo y Trump

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10.02.2026

Un hombre latino de 32 años, hijo de un camionero y una maestra de inglés, que cuando pequeño cantaba en el coro de su iglesia y que para pagarse la universidad empacaba en un supermercado de barrio, puso contra las cuerdas, frente al mundo entero, a la política racial más escalofriante que ha vivido Estados Unidos y a su más fiero promotor: Donald Trump.

Su nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, pero el mundo lo conoce como Bad Bunny. El domingo protagonizó el espectáculo del medio tiempo del Super Tazón LX, el evento deportivo más importante de Estados Unidos y uno de los más vistos en el mundo con 135 millones de televidentes en vivo —aún no hay cifras de interacción en redes sociales— y donde un comercial de 30 segundos pudo alcanzar la cifra de entre 8 y 15 millones de dólares.

Más allá del espectáculo de clase mundial que montó Bad Bunny, el impacto real en las conciencias fue el simbolismo de unidad y reivindicación latinoamericana ante la ultraderecha gobernante de Estados Unidos, en un momento de abierto racismo, persecución y acoso contra migrantes de todo el mundo y que ha dividido a la sociedad estadounidense.

El partido entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle se jugó en California —un Estado santuario para migrantes—, en la sede de los 49s de San Francisco, el equipo de la ciudad más tolerante e incluyente quizá del mundo. Y en el campo sembraron, literal, la identidad cultural de la América Latina y su unión con los Estados Unidos.

¿Qué mostraron Bad Bunny y su equipo de........

© La Razón