Alito y el ladrón que grita
Hay una vieja estrategia muy conocida en el mundo del hampa y que ha sido utilizada durante cientos de años. Cuando un ladrón corría llevando entre las manos o debajo del abrigo lo que acababa de sustraer, gritaba: “¡Aguas con el ratero!”, mientras señalaba hacia cualquier dirección al azar. La intención era sencilla: desviar las miradas de su persona, confundir a la multitud y lograr que nadie pusiera atención en quien gritaba, ni en lo que llevaba escondido. En política existe una versión todavía más eficaz: gritar “persecución”.
Ahí está el caso de Alejandro Alito Moreno, quien lleva ya un buen tiempo intentando que la historia sobre su persona sea la de un opositor perseguido. Cuando la realidad es que antes de esa historia existe otra que está tratando de ocultar: la de un exgobernador que ha acumulado un buen número de investigaciones, solicitudes de desafuero y señalamientos por el presunto desvío de millones de pesos de dinero público. Y, para eso, hay que poner en........
