2026, año del turismo interno
La posesión de las nuevas autoridades territoriales debe convertirse en un augurio para arremeter con absoluta consciencia el seguir ampliando las posibilidades masivas de desarrollo que ofrece el turismo.
Respetando opiniones como las de Agustín Echalar que señala que «Creer que Bolivia puede vivir del turismo es una gran ingenuidad y proclamarlo es una enorme irresponsabilidad», ¡habemos quienes nos da la soberana voluntad de proponer vivir del turismo!
Es verdad que existen muchas limitaciones materiales para lograr ese objetivo, sin embargo, son mayores las potencialidades como para no ponerlas en valor y darnos un baño de realidad sobre lo que ya está construido. ¿Puede ser una irresponsabilidad apoyar a quienes han decidido invertir y trabajar para que el territorio boliviano sea un instrumento de producción de excedente económico y simbólico?
¿Podemos negar la existencia de una manifestación festiva en torno a la que discurre la cultura boliviana, y que se expresa en bailes, saraos, procesiones y convites gastronómico que se multiplican por todos lados? ¿Tenemos derecho de proponerle a las personas que, frente a la estupidez de unos bloqueadores, y a una lenidad........
