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Cuando el agresor se siente intocable

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29.06.2026

Las imágenes donde Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, golpea brutalmente a su esposa enfrente de un niño chiquito son tremendas. Las hizo públicas su propia pareja, María Felicia Jiménez Lavie.

Sin duda, es una historia de violencia que, como lo ha dicho Jiménez Lavie, llevaba años ocurriendo en privado.

Nadie instala una cámara dentro de su propia casa para grabar a su esposo durante una discusión por casualidad. Colocada dentro del hogar suele ser el último recurso de quien siente que su palabra, por sí sola, no será suficiente para ser escuchada.

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Las imágenes difundidas son particularmente dolorosas. Se observa un forcejeo, empujones y golpes presuntamente propinados por el entonces director general de Pemex contra su esposa. Pero hay otro elemento que hace aún más grave la escena: la presencia de un niño pequeño. El menor aparece corriendo en medio del conflicto mientras presencia la agresión.

EL RETO DE LA NO IMPUNIDAD

María Felicia Jiménez no es una mujer vulnerable por falta de preparación o independencia. Es doctora, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, con una sólida trayectoria profesional. Sin embargo, la violencia familiar no distingue niveles educativos, profesiones ni condición económica.

El poder que ejerce un agresor no siempre proviene de la fuerza física; muchas veces proviene del miedo. Durante mucho tiempo esta mujer no se atrevió a denunciar la violencia doméstica, porque su esposo es un hombre con muchos contactos y mucho poder dentro del Gobierno federal.

Además de golpes, ejercía violencia psicológica contra su esposa, diciéndole que si ella decía algo sobre la violencia en la que vivía, él, con su poder y contactos políticos, la iba a deportar a Cuba y le iba a........

© La Razón