Sentarse en el sillón correcto de la historia
Todo son fatigas para la apicultura española. A las importaciones de China, Uruguay y Ucrania, que tiran los precios; a las exigencias fitosanitarias de la burocracia europea; a la falsificación pura y dura con azúcares de fabricantes extranjeros sin escrúpulos; a la mortandad que causan entre las abejas especies exóticas como los avispones; a la pérdida de fuentes de alimentación por los incendios forestales y a los impuestos que suben los costes de producción, hay que sumarles, ahora, la excentricidad de un clima que pasa de la sequía a la inundación sin despeinarse. Los apicultores españoles, que son los que más colmenas trabajan de toda la Unión Europea, demandan no tanto más ayudas comunitarias como una racionalización de las normas y que éstas afecten a todos, incluidos los exportadores foráneos. Pero si quieres arroz, Catalina. De........
