Derecho a protestar… ¿o derecho a secuestrar un país?
Bolivia vive hoy una de esas paradojas tan nuestras y que tanto mal nos ha causado: el ciudadano que trabaja, produce y quiere circular libremente es tratado como sospechoso; mientras que el dirigente sindical que amenaza, bloquea, lanza dinamita y paraliza el país se presenta como paladín de los derechos humanos.
La amenaza de la COB de retomar medidas de presión y rechazar la Ley Antibloqueo no es una casualidad ni un exabrupto: es la consecuencia directa de un Estado que aflojó, retrocedió y perdió la última pulsera de autoridad cuando abrogó el decreto que había incomodado a la dirigencia sindical. El mensaje fue clarísimo: griten fuerte, que el gobierno se asusta.
Y claro, ahora “estitos” se sienten la bola del Papa. La COB: de central obrera a central de chantaje. Durante más de 20 años, la COB dejó de ser una organización de defensa genuina del trabajador para convertirse en cogobernante funcional del masismo, usufructuando privilegios, impunidad y poder político.
Hoy, reciclados en el gastado libreto de la “lucha........
