España mira al Sur
Esta Semana Santa, España mira al Sur. Andalucía atrae a turistas y devotos con el esplendor de sus procesiones y la belleza luminosa de sus campos y ciudades. Este año, además, se junta la atracción turística con el interés político ante la campaña electoral que puede marcar el futuro inmediato de España. En el Sur se libra la batalla decisiva antes de las elecciones generales. El protagonismo andaluz está, pues, plenamente justificado e irá en aumento a medida que avance la primavera. Andalucía concentra ya la atención general, que suele estar más pendiente de las regiones regidas por los nacionalistas; estos acostumbran a sacar provecho de sus peculiaridades con la complicidad interesada del poder central, que hace de la necesidad virtud porque a la fuerza ahorcan. Este desplazamiento de la atención hacia el Sur se considera, en principio, saludable. Del Sur puede venir la liberación.
Se trata de la región más poblada de España, con cerca de nueve millones de habitantes y una extensión de 87.599 kilómetros cuadrados. Sin contar su extraordinaria riqueza cultural, la renta per cápita, con datos de 2023, es de 23.218 euros, por debajo de la media nacional, pero una de las regiones que más crecen. El despegue es patente desde que gobierna el Partido Popular. Hoy se ha convertido en una de las comunidades con mejores perspectivas y más capacidad de desarrollo. Estas circunstancias favorecen la reelección de Juan Manuel Moreno Bonilla, que goza de una notable aceptación popular, mayor que ningún otro gobernante. Su estilo moderado y abierto, propio de un demócrata de centro, que no recurre a insultos ni descalificaciones, contribuye decisivamente a ello. Su victoria está cantada. La única duda es si alcanzará el 17 de mayo la mayoría absoluta para evitar el incordio de la extrema derecha. A la socialista María Jesús Montero, víctima del sanchismo, le espera un largo viacrucis por la calle de la amargura. En el pecado de su servicio a Sánchez y su sometimiento al nacionalismo catalán lleva la penitencia.
Moreno Bonilla es el espejo, según experimentadas figuras del Partido Popular, en el que debería mirarse Feijóo de ahora en adelante, dejando de lado el combate encarnizado e inútil con los extremistas Sánchez y Abascal, dos políticos sin futuro, a los que haría bien en ignorar despreciando sus provocaciones. Es, además, la moderación, y no la estridencia ni el grito mitinero, lo que encaja con la personalidad sosegada del experimentado político gallego. «La moderación -dice Lao Tse- es la mejor virtud para gobernar y servir al cielo». Las gentes del Sur lo tienen claro.
