¿Qué trama Pedro Sánchez?
Dice Sánchez que aspira a seguir en La Moncloa «más allá» de 2027, que es cuando tocan las elecciones. O sea que sueña con llegar hasta 2031, centenario de la República. Nadie sabe cómo se las va a apañar para que se cumplan sus sueños, teniendo en cuenta la fuerte tendencia del electorado hacia la derecha, su menguante popularidad personal, el calendario judicial que le espera, la jaula de grillos de sus socios de extrema izquierda y el repudio de los socialistas históricos. Las sucesivas derrotas cantadas en los comicios regionales -Extremadura, Aragón, Castilla y León ahora, y Andalucía a la vuelta de la esquina- tendrían que convencerle de que su ciclo político ha terminado, como advierten los dirigentes regionales de su partido y, en privado, sus ministros más espabilados. Pero no. Él dice que va a seguir.
Caben tres posibilidades, que no se excluyen entre sí: Lo dice para levantar la moral de los suyos y mantener el apoyo de sus socios, que amenazan con dejarlo solo; o estamos ante un político narcisista que ha perdido por completo el sentido de la realidad; o tiene un plan secreto, revolucionario, para darle la vuelta a la situación cuando llegue el momento de la verdad. ¿Qué está maquinando Pedro Sánchez para acabar con la alternancia e impedir la llegada de «la derecha y la extrema derecha» al poder? Contra toda evidencia, su cómplice más cercano, el correveidile catalán Salvador Illa, acaba de descartar públicamente a Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno. ¿Quién se lo va a impedir? El electorado parece que no, si hacemos caso de los sondeos y de los resultados contundentes en las elecciones regionales. ¿Qué están tramando?
Venimos asistiendo a un desmontaje silencioso del llamado «Régimen del 78», en el que se incluye la Corona como pieza fundamental. Todos los socios del actual Gobierno y una parte del Consejo de ministros son antimonárquicos. En Vox hay división de opiniones. Se trata de darle a la Constitución el hachazo definitivo. El Rey y el Tribunal Supremo son los pilares que la sostienen. Pedro Sánchez aspira a un lugar en la Historia como innovador progresista. Su sentimiento «adanista» le puede llevar a plantear las próximas elecciones, como temen destacadas figuras de la política española, como un plebiscito sobre Monarquía o República, anunciando en su programa electoral un referéndum sobre el particular. De esta manera cree que movilizará a la izquierda, que ahora ve desmovilizada, y él volverá a ganar la partida. Enterrado Franco, el «cambio de Régimen» sería su aportación histórica al aniversario de la República.
