Patriotas
Imagen de varios jóvenes entrando en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta.- EFE/Reduan / Reduan / EFE
Leo en la pared el cartel que avisa de las «normas de los peques» mientras hojeo el Rigodón de Céline. Son dos realidades contrapuestas, como el blanco y el negro. El escritor francés repite, incesantemente, a lo largo de la obra que «el mundo es un condicional», algo que ni siquiera le está permitido pensar al niño. Aunque el célebre autor del Viaje al fin de la noche (1932) era un adulto, por su comportamiento y reacciones, pasaría fácilmente por un adolescente en la etapa más rebelde. El problema es que le tocó vivir en una época convulsa de la historia europea, concretamente, la Segunda Guerra Mundial, en la que flirteó sin ningún reparo con los invasores de Francia. Es más, se le llegó a considerar un antipatriota, amén de un redomado racista. Sólo hay que echar un vistazo a las primeras páginas del citado Rigodón para comprobar que habla del «hombre blanco» como si fuera la víctima de una civilización opresora.
Pero,........
