Alicaídos, pero no derrotados
Hay momentos en la vida en los que pareciera que todo se detiene. Momentos en los que las palabras sobran, las explicaciones no alcanzan y resulta muy difícil encontrar respuestas para lo que acaba de suceder. Eso es lo que nos está pasando hoy a muchos colombianos. Un terremoto no solamente mueve la tierra, también mueve nuestras emociones, certezas, planes y, en muchos casos, nuestra manera de entender la vida.
Hay familias que perdieron sus hogares, personas que perdieron seres queridos, negocios que dejaron de existir, sueños que, en cuestión de segundos, quedaron convertidos en escombros. Y frente a todo esto es comprensible sentirnos alicaídos. Lo que no podemos permitir es que esto termine convirtiéndose en estar derrotados, porque son dos cosas muy diferentes. Estar alicaído es una emoción. Estar derrotado es una decisión.
Y aunque no........
