La Selección Colombia: es vieja y triste historia
Los triunfos despiertan una peligrosa ilusión. Con ellos llega el triunfalismo. Los aplausos embellecen a los feos, convierten en doctores a los dirigentes, en sabios a los entrenadores y en genios a los futbolistas. Hasta que aparece una derrota.
Quizás injusta, en el caso de Colombia, porque hubo oportunidades. El derroche y el buen juego fueron característicos.
Entonces se destapan las alcantarillas. Los elogios se transforman en sentencias. Los críticos dejan de analizar y empiezan a disparar. No buscan respuestas, quieren cabezas.
En medio del ruido desaparece el brillo de la competencia. Puerta el muchacho........
