¿Y si el cambio no es el gobierno?
Colombia atraviesa una época de efervescencia colectiva. Con el nuevo gobierno se reactiva una vieja ilusión de nuestra cultura política: que el presidente y su vicepresidente tienen la fórmula mágica para resolver la pobreza, la inseguridad y la desigualdad de décadas. Cabe entonces una pregunta incómoda: ¿no es demasiado cómodo delegar la responsabilidad de un país entero en dos personas, mientras nosotros no nos movemos un centímetro de nuestra burbuja de confort?Los colombianos padecemos un mal ciudadano crónico: exigentes con el voto, ausentes con la acción. Expertos en la queja, analfabetos en la corresponsabilidad social. Asumimos el hambre o la exclusión de nuestros compatriotas como un asunto ajeno del Estado, desentendiéndonos del impacto que nuestras propias decisiones tienen en la vida de los demás. Las........
