Bendito espacio público
Bendito el espacio público, que nos dio refugio en el terremoto. Todavía el suelo no terminaba de sacudirse y salimos a sus parques y andenes, con el consuelo de que allí nada nos pasaría. Supimos de conductores que dejaron sus vehículos para ponerse a salvo en la calle, y de residentes que se tomaron antejardines y áreas comunes de los condominios, en el uso más colectivo de esos sitios.En el espacio público se ubica el punto de encuentro. En su aire libre nos calmamos y nos contamos; en su calidez nos abrazamos, en su sombra descansamos y en su piso firme tomamos fuerza para buscarnos y llamarnos. ¿Se imaginan cómo habría sido con un mejor espacio público?Luego de sufrir daños, empresas completas están hoy en el espacio público, intentando mantener sus propósitos, empleos y capitales. En Chipre, en el Parque Ernesto Gutiérrez y en Niza, los comercios y restaurantes afectados armaron cocinas, vitrinas y mesas al aire libre. Con la suerte del bendito espacio........
