Una escuela caída, una trayectoria rota
Una escuela puede reconstruirse. Una trayectoria educativa interrumpida es mucho más difícil de reparar.El terremoto del pasado 10 de agosto dejó escuelas inhabitables, aulas que deberán ser reconstruidas y comunidades educativas que tuvieron que reorganizarse. En algunos lugares, los niños regresaron a la virtualidad mientras esperan una solución. Y eso nos obliga a mirar más allá de las paredes que se cayeron.En mi columna anterior hablaba del ausentismo escolar y de cómo cada día lejos del aula puede convertirse, poco a poco, en una mayor distancia frente al sistema educativo. Hoy quiero insistir en una idea, los niños no esperan.No pueden esperar a que termine una emergencia, a que se reconstruya una escuela o a que resolvamos nuestras discusiones institucionales. El tiempo de la infancia no se detiene. Cada semana escolar que se pierde, cada aprendizaje que no........
