Bogotá D.C.
Llegué a la capital hace unos días, a instalar a mi hija en su nueva vivienda, una residencia universitaria cercana a la que será su Alma Mater por los próximos cinco años. La verdad es que hacía mucho tiempo no pasaba tantos días en Bogotá.Cuando viví acá la experiencia fue diferente; yo me disfruté esta ciudad, sobre todo los cineclubs y la vida cultural, le debo a mi paso por esta urbe dos posgrados, uno de ellos en la universidad en la que va a estudiar Mariana. Ahora vengo como madre aterrorizada, a dejar a mi hija en la temida “Selva de cemento”. Gracias a Dios ella está feliz, abierta a esta nueva experiencia, pero yo cada vez estoy más convencida de la bendición que es vivir en Manizales.A pesar de que el transporte público ha mejorado, lo que antes era una montonera, ahora se ha convertido en........
