Soberanía sin demagogia: Hacia una reingeniería de nuestra política energética, por William Hernández
El mito del petróleo venezolano como una fuente de riqueza barata e inagotable choca frontalmente con la cruda realidad de nuestros yacimientos y con el marco de dominialidad consagrado en nuestra legislación. Hoy, hablar de soberanía energética y de recuperación económica exige desmontar la demagogia de los grandes titulares y mirar con rigor técnico lo que cuesta extraer cada barril en nuestra geografía, bajo las pautas que imponen tanto la geología como el derecho público nacional.
Conforme al artículo 3 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, los yacimientos existentes en el territorio nacional pertenecen a la República y son bienes del dominio público, imprescriptibles e inalienables. Sin embargo, la titularidad jurídica del Estado contrasta con la realidad financiera de la industria: producir un barril en Venezuela oscila de manera general entre los 15 y los 30 dólares, condicionado por la asfixia operativa y el marco contractual vigente. En los campos tradicionales de Occidente y Oriente —esas cuencas maduras que durante décadas........
