menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Una segunda ola: ¿Un accidente improbable?, por Orlando Viera-Blanco

15 0
27.01.2026

“Una segunda ola puede estar sobre la mesa, pero es un tsunami que debe manejarse con extremo cuidado. No una inevitabilidad histórica pero tampoco como una variable que pueda ignorarse en el nuevo contexto geopolítico”

Los venezolanos a lo interno y a lo externo de Venezuela vivimos con sentimientos encontrados. El país necesita encarar un proceso de reinstitucionalización urgente para que vuelva la normalidad. No es solo vivir en democracia. Es vivir sin miedo, sin incertidumbre, sin la amenaza de la indefinición.

La viabilidad y conveniencia de una segunda incursión en Venezuela—para capturar a nuevos acusados de narcotráfico y terrorismo— y la posibilidad de que regrese María Corina Machado, es un análisis que merece compostura. Veamos.

¿Una nueva ola geopolítica?

Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. Después de décadas de crisis económica, colapso institucional y profunda conflictividad política, el status quo ha cambiado en los primeros días de 2026. No todos sus actores, pero sí su actitud y su narrativa. Y sabemos que no es honesta sino condicionada y vigilada.

La operación militar de EEUU resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, acusados de narcotraficantes y otros delitos internacionales vinculados al terrorismo, posesión de armas, facilitadores de las instituciones del estado para delinquir. Fueron trasladados a Nueva York para enfrentar los cargos federales, un momento sin precedentes en las relaciones hemisféricas del siglo XXI. Es este el destino que muchos militares y funcionarios del régimen podrían tener.

¿Basta la amenaza de captura para obedecer las órdenes de la Casa Blanca? ¿Una segunda intervención es viable y conveniente para capturar a otros miembros de la cadena de mando señalados por la justicia norteamericana como parte de redes de narcotráfico y terrorismo, incluida Delcy Rodríguez? ¿O sería contra–productivo desde una perspectiva estratégica, política y geopolítica? ¿Y qué rol podría jugar en el futuro inmediato una figura como María Corina Machado? ¿Es momento de acometer el restablecimiento de la justicia para juzgar a los culpables en Venezuela? ¿Sería una segunda incursión un accidente improbable [Dixit H.Kissinger] o acaso necesario?

Exploremos estos cuestionamientos o escenarios desde lo jurídico, militar, diplomático, político interno en EEUU y en Venezuela, así como sus implicaciones para la estabilidad regional.

La incursión 3-01-26. ¿La estabilización puede conducir a la desestabilización?

La operación militar estadounidense—que incluyó fuerzas especiales, apoyo aéreo y naval fue una incursión poderosa, inédita por la contundencia del arsenal utilizado, infalible y sin duda, traumática. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó a los capturados de los referidos delitos vinculados con el narcotráfico y conspiración internacional para introducir cocaína a EEUU [acusaciones que datan de 2020].

Tras esta operación, Delcy Rodríguez quien hacía las veces de vicepresidenta, juró como ‘presidenta encargada de Venezuela’. Sobre la legitimidad de esta designación, no corresponde el análisis en este ensayo. La ecuación es simple. Si Maduro no era un mandatario legítimo tampoco lo es su cadena de mando. El tema es que ‘el diseño de Washington’ supone una suerte de transición de la transición coexistiendo con el antiguo régimen ‘como colaborador sumiso’. El efecto post traumático de la incursión 3/1/26, genera una extrema e indoblegable obediencia. ¿Pero seguirá siendo así? ¿Habrá otros dispuestos a rebelarse?

Rodríguez ha asegurado que “enfrenta estos eventos con dolor”. Washington busca........

© La Patilla