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Luis Alberto Perozo Padua: Fernanda Barriga, la cocinera que acompañó a Bolívar hasta su último suspiro

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Durante más de seis años, una mujer quiteña permaneció al lado del Libertador. En la Quinta San Pedro Alejandrino, su memoria conservó detalles íntimos de los últimos días de Simón Bolívar

En diciembre de 1830, el calor de Santa Marta envolvía los corredores de la Quinta San Pedro Alejandrino. Afuera, el río corría entre la vegetación; adentro, el silencio se había convertido en una forma de espera. En una de las habitaciones yacía Simón Bolívar, consumido por la enfermedad. Cerca de él, entre ollas, aguas medicinales, ladrillos calientes y tazones de sagú, una mujer cumplía silenciosamente su oficio.

Se llamaba Fernanda Barriga. Había llegado desde Quito años atrás y, sin figurar en los grandes relatos de la Independencia, permaneció junto al Libertador hasta el final. Fue su cocinera, pero también una de las pocas personas que presenció de cerca la intimidad de sus últimos días.

Una mujer puesta al servicio del Libertador

Fernanda era natural de Quito y servía a Manuela Sáenz, compañera de Bolívar. En junio de 1824, Sáenz la puso a disposición del Libertador como cocinera. Desde entonces, su vida quedó vinculada a la de aquel hombre que atravesaba los territorios de una América todavía convulsa.

Lo acompañó por Lima, el Cuzco, La Paz y Bogotá. Cuando Bolívar emprendió su último viaje hacia Santa Marta, el 8 de mayo de 1830, Fernanda volvió a seguir sus pasos.

El séquito partió de Bogotá acompañado inicialmente por figuras del Gobierno, diplomáticos y militares. Entre quienes continuaron junto al Libertador estuvieron los generales Josè Laurencio Silva, Mariano Montilla y José María Carreño, los coroneles Belford Wilson y Diego Ibarra, además de su sobrino Fernando Bolívar, hijo de Juan Vicente Bolívar. Los ministros y diplomáticos se separaron del grupo a unas dos leguas de la ciudad.

Fernanda, en cambio, siguió adelante.

Pasó por Cartagena y Barranquilla hasta llegar a la Quinta San Pedro Alejandrino, donde terminaría la vida de Bolívar.

“Su Excelencia está muy amañado con mi sazón”

Fernanda conocía los gustos del Libertador como........

© La Patilla