La Guaira: Crónica de una tragedia anunciada, por Julio César Pérez
Los terremotos gemelos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026 no solo devastaron a La Guaira. Volvieron a desnudar, con crudeza implacable, la mediocridad, la incompetencia y el desprecio por la vida humana que caracterizan al régimen chavista. Lo que hoy lloramos no es solo un desastre natural: es la radiografía definitiva de un Estado fallido.
Hasta la fecha se reportan más de 3.600 muertos y 16.700 heridos, cifras que podrían aumentar considerablemente en las próximas semanas a medida que se remuevan los escombros y se identifiquen más víctimas. Las pérdidas materiales ya se cuentan en miles de millones de dólares. Este saldo va mucho más allá de los números: es la huella mortal de una ausencia deliberada y criminal del Estado.
En cualquier nación que respete la vida, las primeras 72 horas después de un sismo marcan la línea entre la salvación y la muerte. Ese tiempo es oro. En Venezuela se convirtió en un desierto de abandono y dolor. Mientras familias destrozadas removían escombros con las manos desnudas, el aparato gubernamental permanecía paralizado,........
