¡Electa por mí!, por José Luis Farías
Los hermanos Rodríguez deben estar brincando en una pata. Y no es para menos. Desde la mismísima Casa Blanca, Donald Trump, en una de esas alocuciones suyas que parecen salidas de un guion de reality show, se ha referido a Delcy Rodríguez como «PRE-SI-DEN-TA E-LEC-TA». Lean bien, no se apresuren a cambiar de canal o a buscarle las cuatro patas al gato. El hombre dijo: «Venezuela está yendo genial, está estabilizada, tenemos a una persona maravillosa, la presidenta electa Delcy Rodríguez y ella haciendo un trabajo fantástico y estamos tomando millones de barriles de petróleo que están siendo vendidos a otros lugares».
Wooooow. El asombro, la carcajada o el llanto, según el cristal con que se mire, nos embarga. Pero, ¿de qué se sorprenden? ¿Acaso no han leído la historia? ¿No recuerdan cómo funcionaba el viejo y querido sistema colonial? El estupor de los hermanos Rodríguez —y de toda su corte de adulantes vestidos de opositores— solo delata una cosa: un profundo desconocimiento de cómo se han escrito siempre las actas del poder en estas tierras.
No hay que rasgarse las vestiduras. El........
