Irán y Venezuela: prehistoria del terror (Parte II), por Gustavo Tovar-Arroyo
¡Eres arrechito, carajito!
Esta historia es verídica, la puedes investigar y confirmar, parecerá un relato cimarrón de la novela regionalista de Gallegos, pero no lo es. Inicio: yo acababa de comprar un terreno en las costas de Todasana y mientras exploraba sus empinadas laderas se me acercó un viejo, me amenazó y gritó que me saliera de ahí, que esa era su propiedad. Me negué a salir y le respondí que según los documentos que me fueron entregados estaba caminando en mi pertenencia, que no me iría.
Me sacó una pistola y me advirtió que si no me iba de su propiedad dispararía. Le dije que apuntara bien, porque si fallaba yo lo iba a liquidar, pero con mis manos.
“Eres arrechito, carajito –me dijo socarronamente– “¿cómo te llamas?” “Gustavo Tovar Arroyo –contesté– ¿y usted?”
Luis Correa, el guerrillero
Le pareció curioso que un “burguesito” como yo aceptase el reto que me impuso. Desde ese día nos hicimos amigos. Luis había sido guerrillero y me contó que fue uno de los que atacó el Tren del Encanto. De hecho, me confió que Petkoff no había tenido nada que ver en ese atentado terrorista y que por no haber delatado a sus amigos lo habían encarcelado. También me contó de las fugas carcelarias y de la planificación y ejecución por parte de un enigmático personaje llamado “Simón el Árabe” (Fadi Kuri). Fue la primera vez que escuché ese nombre extraído del misterio y la........
