Venezuela: un pueblo que salva a su pueblo, por Edgard Romero Nava
Las grandes tragedias suelen revelar el verdadero carácter de las naciones. Más allá de las cifras de víctimas, de los daños materiales o de la magnitud de la destrucción, son las personas quienes terminan escribiendo las páginas más memorables de la historia.
El reciente doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio dejó una profunda huella de dolor, incertidumbre y pérdidas. Sin embargo, también permitió observar una de las mayores fortalezas de Venezuela: la extraordinaria capacidad de solidaridad de su gente.
Desde los primeros minutos posteriores al desastre, miles de ciudadanos acudieron espontáneamente a las zonas afectadas. Sin equipos especializados, sin maquinaria pesada y, en muchos casos, sin más herramientas que sus propias manos, comenzaron la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. La prioridad era salvar vidas, sin esperar instrucciones ni preguntarse quién debía hacerlo.
Ese comportamiento colectivo constituye una de las expresiones más nobles del espíritu venezolano. La resistencia, la resiliencia y el voluntariado surgieron de manera natural en comunidades enteras que decidieron enfrentar la tragedia con determinación y esperanza.
Seis días después del terremoto, cuando la atención mediática comienza a........
