Ángel Rafael Lombardi Boscán: Ulises, héroe traidor
Para: Padre, una roca; un poema
Para ser héroe hay que ser defectuoso. Y con el ego del tamaño del cielo. Ulises, gran estratega y truhan. Su Caballo de Troya fue una bajeza. No respetó la tregua que existió. La Paz de los Afligidos. Su astucia es modélica desde entonces. La Razón de Estado, su corolario.
La justificación es la sustancia de la propaganda de Estado o de la élite bajo el peso de los pecados. Su agente más efectivo e implacable: la Historia. Si soy capaz de imponer mi narrativa sobre las otras: he triunfado. La veracidad muere sin sepelio. Los héroes defectuosos están libres de sospecha.
Rafael Urdaneta, el gran héroe zuliano fue ludópata. Y un militar de éxito. Lo primero es indecible, incluso, una blasfemia. En descargo propio hay documentos que confirman ésta adicción. Algo por cierto bastante frecuente entre los Libertadores y su afición a las peleas de gallos.
Los héroes suelen ser personas con un agujero negro en el ego. Enfermos crónicos de vanidad, solo atienden a su propia gloria. Miranda y Bolívar huyeron de un destino prosaico. No querían ser parte de los comunes: alfileres en una misma caja. Adictos a la “adrenalina histórica”.
Hoy, sobreviven como fantasmas intachables. Modelos cívicos. Mitos patrióticos con la recarga vacía. Pactaron con la desmesura. Pactaron con el Diablo, señor soberano de la Vanidad, primer rebelde y príncipe de la libertad. Miranda se afanó en ser protagonista de la Historia y si no tenía éxito entonces con su “Diario” saldar la deuda.
Le han llamado pomposo derrotado y no sin razón. Chávez, sepulturero de la Democracia, fue otro miembro de esta misma cofradía. A Bolívar le fue un poco mejor. Ganó en la Guerra. Perdió en la Paz. En 1820, al igual que Ulises, se sirvió de una........
