¿El miedo “Conservatiza”?
A las generaciones, ¿les Colocan Marca las Academias? Aparentemente sí y según sus épocas dándoles una identidad. Pero marcan más sus rectores. Como la nuestra de los años 60 del “Prohibido prohibir”.
Hoy la marca es el miedo, que siempre había estado ahí como escondido en todas las culturas y civilizaciones. Pero en el siglo XX de tantísima luz: como consecuencia del racionalismo, de las emociones y pasiones: del amor, del odio y el miedo, del dolor, la vergüenza y de la repugnancia; le agrandaron su escenario. Y crecido el miedo, surgió la ciencia de su control, pues los estragos no eran solo individuales sino masivos.
Llegó de la mano de la IA, con la tecnología de la información y los medios audiovisuales y ese mundo emocional quebró la humanidad en generaciones inexplicablemente clasificadas de la A a Z poseídas del miedo y así convivimos unidos y a la vez distantes, en tanto cualquier sicópata urbano o rural habituado a la guerra nos fusila en una calle, en un colegio, en una universidad o en un museo.
En ese escenario se desenvuelve el mundo y en cada continente, región o subregión nos adaptamos todos, según las épocas y las ideologías, las academias, las religiones, los sistemas económicos de su creación; que imponen la subcultura del miedo.
El penúltimo siclo de violencia- el del miedo-, entre nosotros se inició el día de “reyes” en con la toma de Simacota por 27 “chusmeros” a mediados de los sesenta y el telón de fondo de la Sierra Maestra de Cuba magnificada días después con la muerte del cura Camilo Torres Restrepo y un manifiesto que invitaban a tumbar el gobierno, hacer la reforma agraria y reconocer más derechos a la mujer y crear un ejército popular.
La academia pública y privada venía con dos tendencias marcadas; la de Izquierda aposentada en la pública y una que otras privadas como la Libre y la INCA de Colombia.
Lo que resulta incoherente es que hoy escasamente se cite a Marx, ocasionalmente a Foucault, a Heidegger y a From, porque los que están de moda son textos neoliberales como los de Hayek que colocamos bajo la almohada. La juventud anda decepcionada pensando en el régimen pensional y las políticas de inmigración que afectan el empleo y por ello se “conservatiza”.
No creo pues que llegue a tener éxito la política del borrador a los textos políticos a ideólogos conservadores desde Edmund Burke, el sistematizador de la ideología en tiempos de la reina Victoria, que enseñamos a los muchachos de Unilibre de Cúcuta.
¿Borrar A Russel Kirk y su programa para conservadores? ¿Borrar a Joseph de Maistre, Alexis de Tocqueville, a Wiston Churchill, a Margareth Thatcher, a William F Buckley Jr, al General Dwight D. Eisenhower y a Barry Goldwater?
Adenda: “La docencia secundaria y universitaria, tanto por su función como por su estructura, tiende a crear una burocracia conservadora” José Carlos Mariátegui. A
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