La humildad vanidosa de una acequia…
Una de las palabras más bonitas que conozco es acequia, del árabe clásico, un hilo de agua a cielo abierto para tupir de riegos los sembrados y los jardines, para coser la memoria natural a la esperanza de la tierra.
Es como una peregrinación de bendiciones llenando surcos que, luego, serán pastos, abrevaderos, casas de llovizna y alegría de los huertos sedientos, con sus orillas asomando -y orientando- el rumor de la vida.
Y en su vanidosa........
