No me consta, no lo recuerdo…
No me consta, no lo recuerdo, o sea, que no quiero contestar a nada que me pueda comprometer…
En política, al menos en España, la mentira no se castiga porque ocultar la verdad o decir no me consta, o no lo recuerdo no tiene coste alguno. Ya sea en sede parlamentaria, en las innumerables comisiones de investigación que se montan en el Congreso y en el Senado, o incluso ante un tribunal, faltar a la verdad alegando desconocimiento no es mentir, solo es poner de manifiesto que estás padeciendo un principio de amnesia del que nadie te puede culpar.
Decir, como ha dicho Pedro Sánchez una y mil veces, no me consta, o no lo recuerdo, en política sale gratis; razón por la que son muchos los que se han subido al carro del "no me consta, o no me acuerdo" porque nadie quiere asumir ninguna responsabilidad ni cargar con "ningún muerto", salvo que se pueda demostrar que has sido tú quien te lo has llevado por delante.
Sin olvidarnos de la amnesia que, a juzgar por sus recientes declaraciones en los juzgados, deben padecer muchos de los ministros que acompañaron a Rajoy en sus gobiernos -sus comparecencias como testigos en el caso Kitchen han sido "para nota"- hoy, para empezar, me quiero referir a la "falta de memoria" que debe sufrir la señora Francina Armengol, la tercera autoridad del Estado -Presidenta del Congreso- pues, según ella, tal y como manifestó hace pocas fechas, no recuerda haber cruzado palabra alguna con el señor Koldo García, "asesor" del señor Ábalos cuando éste era ministro de Sánchez, y actualmente imputado por presunta corrupción, cohecho, tráfico de influencias,........
