Los debates de nunca acabar
El candidato de Vox, Carlos Pollán, el del PP, Alfonso Fernández Mañueco, y el socialista, Carlos Martínez, antes antes del primer debate de las elecciones autonómicas en Castilla y León. / Claudia Alba / Europa Press
Lo bueno que tienen los debates electorales es que no se acaban nunca. Duran más que un pantalón de pana de los de antes, de aquellos que iban llenos de remiendos. Y no se acaban nunca porque, nada más apagarse los focos, ya se debate sobre quien ganó, quien perdió, quienes empataron. O sea que se debate en torno al debate como si fuera lo vital. Y a mí, más que proclamar vencedores, vencidos y mediopensionistas, me interesa saber si va a mejorar la ciudadanía, la vida de la gente, o si todo va a seguir igual o a empeorar. Claro que, a la vista de la situación mundial y mal parodiando a Lorca, podríamos recitar eso de “Pero yo ya no soy yo/ ni mi casa es ya mi casa”; es decir que por mucho que discutamos aquí de nuestros problemas domésticos, el futuro más inmediato se está ventilando a muchos kilómetros de distancia, allá........
