Zamora o Numancia
Hubo un tiempo en que Zamora se convirtió en la Numancia de la izquierda.
Tras la aparición de Podemos en la política institucional arrogándose la representación de las plazas del 15-M, y con un exitoso resultado en las elecciones europeas de hace ya y sólo doce largos años -es tan corto el amor y es tan largo el olvido- llegaron a la sede provincial de izquierda unida sus orgullosos representantes zamoranos para anunciarnos que estábamos políticamente acabados. Y que como colegas de "los de abajo" -la izquierda era palabra proscrita para el éxito- nos ofrecían acogernos conjuntamente a nuevas marcas electorales para afrontar las elecciones a los ayuntamientos: con siglas más comerciales para el mercado político como "Ganemos", seguidas del nombre del municipio. O sea, Ganemos Zamora.
Todo ello y seguramente con buenas intenciones, en el contexto de crecimiento electoral de Podemos recién aparecido en las instituciones, pero superando los resultados de izquierda unida. Como posibles herederos del movimiento social de las plazas de 15-M donde acampaban los jóvenes que desconfiaban de la política institucional: "¡que no, que no me representas, que no!" (pero Podemos sí los representaba). Y sembrando la duda razonable entre la militancia clásica de la izquierda que siempre estuvo con los oprimidos que llamaban los de abajo, frente a los poderosos que eran los de arriba.
Parecía una cuestión de nomenclatura (¡quita pallá que eso es la nomenklatura de la Unión Soviética!); o sea, de marketing electoral moderno. Y nos pedían a nivel general que renunciáramos a la mochila de siglas trasnochadas y fracasadas, y a las caras tristes de los que saben que hay gente que se muere de hambre y de guerras, y entristecen cuando no pueden evitarlo.
Entre las siglas estaba el partido comunista. Pero en la sede colgaba el cuadro de Antonio Pertejo Seseña, asesinado con 26 años tras el golpe de estado por ser militante del PCE. En las paredes carteles de Marcos Ana, 23 años encarcelado por ser comunista: "La tierra no es redonda, es un patio cuadrado donde los hombres giran bajo un cielo de estaño". Y carteles y retrato de Dolores Ibarruri, Pasionaria, exiliada: "¡No pasarán!"
Entre las siglas estaba la izquierda unida que sirvió para acoger a todas las personas y partidos de izquierda que no tenían la energía y militancia de los llamados comunistas, y que fueron acogidos por ellos para ser más y más unidos.
Cualquier lugar del mundo donde se lucha contra la opresión del poder, se puede llamar con todo derecho Numancia, como nuestra querida tierra, patria zamorana vaciada. Y a veces de izquierda, aunque no lo sepa
Cualquier lugar del mundo donde se lucha contra la opresión del poder, se puede llamar con todo derecho Numancia, como nuestra querida tierra, patria zamorana vaciada. Y a veces de izquierda, aunque no lo sepa
Y entre los militantes, estaban todas las personas que llevaban cargando con la mochila de perdedores de la política como poder, pero ganadores de la historia cada vez que avanza un derecho, se llena el plato de un hambriento o se crea un puesto de trabajo.
En esas circunstancias, se daban las condiciones materiales del marxismo, y las condiciones sentimentales de sus militantes, para responder a la propuesta de los colegas de Podemos con las palabras de un poeta represaliado por su mochila ideológica, Miguel Hernández: "Jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños".
No renunciamos ni a viejos sueños, ni a viejas siglas, ni al más viejo de nuestros recuerdos. Dicho con todo respeto en el año 2015, pese a arriesgarnos a perder los concejales que teníamos en el ayuntamiento de Zamora y en algún otro de la provincia por no ser los de "ganemos" sino los de "perderemos".
Fue un movimiento de resistencia numantina frente al acoso del imperio electoralista del éxito, que continuó con la determinación de hacer la fiesta de izquierda unida todos los años para decir que somos "como esos viejos árboles batidos por el viento" (Labordeta), que no renunciamos a nuestras raíces.
Poco después y contra todo pronóstico tuvimos un alcalde de izquierda unida que se ha mantenido frente a los ayuntamientos del cambio. Nos llamaron la aldea gala recordando a los resistentes frente al imperio romano de Asterix y Obelix. Y bautizaron cariñosamente a Zamora como "guaringrado" los compañeros de la izquierda.
Sin saber cómo ni por qué a día de hoy, nos convertimos en resistentes de la izquierda, como los de Numancia que pasó a la historia y que un día se dijo que podría estar en Zamora. Y es así, con permiso de Soria, porque cualquier lugar del mundo donde se resiste al imperialismo del poder de turno se puede llamar Numancia.
En este momento de la llamada crisis de la izquierda en España, vuelven a sonar voces de sirena como en el viaje a Itaca de Ulises que sólo pretendía volver a su casa. Y vuelven a resonar los cañones que dinamitaron la izquierda desde Podemos como si ese partido no hubiera tenido los primeros ministros de la izquierda a la izquierda del PSOE -es tan corto el poder y es tan largo el olvido.
En algún momento habrá que reflexionar sobre cuándo se jodió la izquierda, como le pasó al Perú de Vargas Llosa.
Pero en este momento y hace unos días en la Plaza del Mercado, hemos vuelto a mirar los muros de la sede patria mía, y la pequeña piedra como la del poeta León Felipe que dijo nuestro coordinador hace unos días que representa lo mejor del pueblo -gracias Miguel Ángel. Ese pequeño monolito de piedra con letras y flores cada día -gracias a esas manos anónimas que las ponen- que representa a los que lucharon y perdieron, pero nunca se rindieron. Nuestra mochila cargada de dignidad histórica.
Recordamos ese pequeño momento histórico en el que unas pequeñas elecciones municipales dieron la victoria a la Segunda República, patria querida de los trabajadores. A los que lucharon y a los que perdieron. (Esa vez tampoco ganemos).
Además, Zamora se ha convertido en la Numancia social de los pueblos. Afirmamos que Numancia está en Zamora, porque no sólo resiste la izquierda política, como hemos visto. Sino que también resiste esa izquierda social que no se llama de izquierdas, pero lo es: cuando lucha por mejorar la sanidad pública con consultorios abiertos en los pueblos; cuando lucha para que se abra el ferrocarril ruta de la plata (de nombre romano, que algo bueno hicieron); cuando lucha para que los romanos de ahora que son las grandes empresas de producción de energía asedian la tierra con sus instalaciones vaciadas de gente e ideales para poner renovables, según dijo Elon Musk. Y que cuando el emperador Donald Trump ordena atacar un país, dicen ¡no a la guerra!
Porque cualquier lugar del mundo donde se lucha contra la opresión del poder, se puede llamar con todo derecho Numancia, como nuestra querida tierra, patria zamorana vaciada. Y a veces de izquierda, aunque no lo sepa.
Portavoz de IU en la Diputación
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