Nuevas amenazas de cuentos para mayores
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Francis Chung - Pool via CNP
Todos los días nos despertamos con una nueva amenaza en la sociedad. Pero a quienes nos han contado cuentos de terror cuando éramos pequeños no nos afecta demasiado, porque es difícil superar el miedo del "María dame la sadura que me la robaste en la sepultura", cantada por una vecina mayor vestida de luto que vivía en el primero. Uno de los recuerdos con más canguelo de mi infancia.
Por eso cuando oigo un día sí y otro también las bravuconadas del presidente de los Estados Unidos amenazando a Venezuela porque huele a petróleo crudo como el ogro de Pulgarcito olía a "carne fresca de niño", el miedo se me pasa recordando que bastó un niño que no crecía, del tamaño del dedo pulgar, para vencer con astucia a la fuerza bruta del "grogorón", o sea, del ogro Golón que se come a los niños como si fueran turrón. (Aunque el "grogorón" ese fuera de otro cuento).
La canción de la sadura o asadura formaba parte de un cuento terrible desde el principio hasta el fin: se moría el padre de una familia con muchos hijos, y como no tenían dinero para la cena, la madre decidía sacarle la "sadura" para comérsela.
Al principio el cuento era similar a todos los de familias pobres casi todas del sector primario como granjeros, leñadores o pastores -¡qué poco han cambiado las cosas!- que solían abandonar a los hijos como le pasó a Pulgarcito, o como a Hansel y Gretel abandonados por su madrastra, que encontraron una casita de chocolate en medio del bosque aunque acabaron en manos de una bruja que también se los quería comer como el ogro. (Miedo al hambre de los........
