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Presente giratorio (y III)

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13.03.2026

Un ciudadano ejerce su derecho en las urnas. / Efe

Pasará lo que el ciudadano decida. Tras décadas de gobiernos del PP en Castilla y León, el presidente Mañueco siempre ha girado en órbita política, sin haber despertado nunca en el mercado laboral del trabajador ni del empresario. No es delito, es arte efímero. Como presentar un plan que ya no supera el estrés de novedad: prometer, en el año 40 de la era conservadora, situar a Castilla y León “entre las tres mejores”. Todo diluido en superinflación de ejes y medidas, y en más de 500 noches de aparato burocrático anclado al pasado.

La "Nueva Gestión Pública" de los 2000 llenó Castilla y León de papeles y archivos digitales; de objetivos, indicadores y cuadros de mando. Parecía acción, pero solo era apariencia: se medía mucho, se contaba la estadística favorable y se transformaba poco. La evaluación quedó en trámite y los informes de solemnidad servían más para justificar que para aprender, hasta confundir contar nueces con plantar nogales. Y así sigue girando.

Hoy, los ciudadanos no quieren gobiernos que acumulen mediciones, sino que piensen, aprendan y actúen con evidencias reales: políticas razonables y decisiones con impacto territorial, guiadas por datos abiertos y trazables. Porque lo que está en juego es el territorio, que no es mapa, sino vida y sentido de quienes lo habitan.

La necesidad de vivienda, empleo y servicios, y la falta de actividad, son las preocupaciones reales. No el escalafón de campeón, ya mida despoblación, educación, hectáreas industriales o ayudas que recuerdan que todo sigue igual. Se necesitan políticas de desarrollo integral que desconcentren riesgo, capital y poder, que ordenen y distribuyan mejor. Ordenar el territorio no es un ejercicio cartográfico, sino hacer posible que el espacio se abra y acoja a personas y dinámicas de una vida social y económica unida.

Industria, energía y medio ambiente no existen en el aire: necesitan territorio para desplegarse. La industria necesita territorio: mano de obra, vivienda y servicios públicos. La energía necesita territorio: licencia social, redes y retorno local. El medio ambiente necesita territorio: proteger lo no renovable y gestionar lo que sí. Y el territorio necesita infraestructuras y logística de realización en esas dimensiones. El desarrollo solo aparecerá cuando todas se activen de manera coordinada.

La política que transforma encaja las piezas. La presente devolverá el territorio al tiovivo.

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