Nadie puede encarcelar el aire
Floración de los almendros durante la primavera. / Archivo
Ya ven, se empeñan unos y otros en frenar la primavera que empuja con celo primerizo y animal y no lo consiguen. Tiran bombas, se pegan, se matan, frenan el sentido natural de las cosas, se oponen a la razón de la vida, hacen mil intentos de sacarnos del carril y nada, chocan una y otra vez contra el juicio de lo que vive vertical y aspira cada año a seguir creciendo para agarrarse al cielo que pende de la inconsistencia de sí mismo.
Otros vociferan de aquí para allá buscando imponer su racionalidad que se manifiesta partida. Gritan hasta quedarse afónicos en un ejercicio de malabarismo mental que sube y baja sin hallar descanso, que hoy es........
