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Estamos de balance

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17.04.2026

Zamora acompaña a La Soledad / Archivo

La Semana Santa de 2026, que ha hecho historia, merced entre otras cosas al buen tiempo que hemos disfrutado, ha pasado y a día de hoy todavía estamos de balance. El susodicho pasa directamente por la Hostelería. Si el gremio dice que todo ha ido sobre ruedas, es que así ha sido, si arruga el entrecejo es que algo no ha ido bien. No es el caso. Nunca había visto a la puerta, sobre todo de restaurantes, el cartel de completo. No había forma de encontrar mesa. Estimo que han hecho buenas cajas. Los billetes han rebosado. Y yo que me alegro. Ojalá siempre fuera sí.

Pero hete aquí que algunos establecimientos han querido hacer el agosto en menos de una semana. Y como les ha dado resultado, en ello siguen, tratando de llenar la faltriquera por si vienen mal dadas. Lo que no se puede ni se debe hacer es engañar al público. Ni al de dentro ni al de fuera. El de dentro porque no volverá y el de fuera porque saldrá despotricando en redes y eso no es bueno para la salud turística de Zamora.

Le cuento, lo que me han contado, obviamente sin dar nombres. No se puede poner en la carta, un plato de espárragos a la no sé qué y otro de puerros gratinados a la no sé cuál, y cuando te lo sirven, después de mucho rato esperando, te encuentres que el plato de puerros consta de un solo puerro partido en tres trozos, donde predomina la parte verde. Y que el plato de espárragos, que de "cojonudos" sólo tenían el nombre, conste de dos espárragos troceados y, eso sí, convenientemente colocados en el plato como si fueran una cosa del otro mundo.

Lo peor es que el puerro cortado en tres trozos, predominando la parte verde, tenía un precio de algo más de dieciséis euros y los dos espárragos troceados y ciertamente famélicos, costaban un poco más. Me parece un robo. Así me lo han manifestado las "víctimas" de semejante atraco. Así no vamos a ninguna parte. La avaricia rompe el saco y, una vez roto, no hay vuelta atrás. Encima, si no pides vino, que es donde también gana la casa, te ponen mala cara. Como me lo han contado, lo cuento. Ahí lo dejo.

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