El manifiesto Unafaúndez
Ecologistas alertan de la contaminación de aguas con glifosato en España y otros países UE / PEXELS
Puede que, a estas alturas de la fiesta, con los sociópatas de Netanyahu y Trump jugando a ser el Yahvé que destruye Sodoma y Gomorra, aún quede gente que no conozca a Theodore Kaczynski, apodado el Unabomber por el FBI.
Para quien no lo sepa, Theodore Kaczynski, fallecido entre rejas por causas naturales, supuestamente, era un genio de las matemáticas, con un cociente intelectual similar al de Albert Einstein. Fue profesor en esas carísimas universidades donde los hijos de los muy ricos se convierten en el próximo presidente de los Estados Unidos y en futuros CEOs de megacorporaciones, hasta el día en que se le retorcieron los cuernos y lo dejó todo para irse a vivir a una cabaña perdida en mitad de un bosque en el estado de Montana.
Allí, el prodigio en matemáticas asqueado de la sociedad industrial regresó al estado de cazador-recolector para sobrevivir, mientras legaba a la posteridad su gran obra "El manifiesto Unabomber. La sociedad industrial y su futuro". Al tiempo que se dedicaba a mandar bombas a universidades o a aerolíneas hasta llegar a convertirse en el terrorista doméstico más buscado.
Conozco el Manifiesto Unabomber. He tenido que leerlo dos veces porque mis entendederas distan mucho de las del sabio que enunció la teoría de la relatividad. Y sé que a Theodore Kaczynski se le imputa una víctima mortal, aunque desconozco si ha tenido discípulos.
Desconozco si el presidente de........
