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El niño de Verónicas

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15.03.2026

Interior de la drogería Montoro en la calle de Verónicas. / Archivo TLM

Traigo hoy a colación a un destacado miembro de la sociedad murciana de toda una época más o menos reciente. Sus miles de amigos no paran de preguntarse dónde está, dónde para Rufino Montoro Cuenca. El apolíneo y polifacético murciano que sembró de ilusión, alegría y honestidad con su imaginación, humor y caballerosidad, en un tiempo en el que Murcia despertaba a la modernidad.

Fueron aquellos días de vino y rosas, alejados de guerras y crisis económicas, de chanchullos y chorizos, cuando la vida discurría tranquila, sin sobresaltos. Fueron aquellas jornadas de mediados de los setenta cuando surgió la primera neotaberna murciana de manos de Rafael Párraga y José Ignacio Martínez Roldán con sus socios, animaba las noches de los jóvenes de aquí con el grato ambiente del Cheche House, frente a la Universidad de Murcia. Aún parece resonar el eco de los tubos de escape de la motocicleta Benelli 500 o la deportividad de Renault Copa TS, aparcado sobre la acera (entonces se podía aparcar) del bueno de Rufo. Fue en los tiempos en los que se dijo adiós........

© La Opinión de Murcia