La Región necesita despertar
¿Les pasa a ustedes lo mismo que a mí, que tengo la sensación de que nuestra Región vive sumida en un letargo absoluto, y son otros los que decidieron el pasado, nuestro presente y lamentablemente el futuro?
Son otros los que deciden lo que tenemos que regar, plantar y pescar. Es Madrid quien decidió que para ir a Madrid teníamos que pasar primero por Alicante; fue la capital del Reino quien nos dotó de un gobierno Frankenstein con aquel vodevil que fue Ciudadanos.
La Región sigue siendo tutelada, nuestro papel sigue pareciéndose más a un bufón que a un jefe de gabinete, nos hemos especializado y realizado un doctorado cum laude en ‘plañideras sin fronteras’, no sabemos caminar sin muletas.
Seguimos llorando por los rincones del último vagón, compartiendo asiento con Extremadura, Ceuta y Melilla, y mientras los demás se sientan a discutir sobre financiación, trasvase, infraestructuras, fondos europeos, agencias nacionales y prioridades, nosotros somos los que vamos a por el tabaco, los que aparcamos los coches o los que apagamos la luz.
Nos hemos convertido en la sala de fiestas de una parte de España, donde apostar en las mil y una Casas de Apuestas se ha erigido en nuestro deporte regional, nos subimos a cuadrigas, y regamos la Gran Vía de pitos y juguetes de plástico que terminarán contaminando nuestros ríos y playas, incluida nuestra laguna salada.
Al margen de catástrofes medio ambientales puntuales que nos marcaron como sociedad -Prestige (Costas Gallegas), Aznalcóllar (Huelva), etc.- en nuestra región seguimos sufriendo los dos mayores atentados contra el medio ambiente, me refiero a Portmán y el Mar Menor, - no nos olvidemos de la vergüenza de Cala Reona, o Cala ‘Meona’ como empieza a conocerse popularmente -, quizás estos ejemplos sean la prueba del algodón de que este pedazo de España en el Levante no importa.
Ya que por no tener no tenemos ni himno, lo que dice mucho de nuestra personalidad y nuestra historia, deberíamos hacer nuestra esa canción del maestro Serrat que decía: «Niño, eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca». Cambien Niño por Murcia, y tendrán resumida nuestra historia.
Suscríbete para seguir leyendo
