Enseñanza milenaria para aprender a parar y volver a casa
Yoga mecido por las olas. / REDACCIÓN
Aquí en Occidente solemos asociar el yoga con algo meramente físico: estirarnos, aliviar dolores musculares, mejorar la postura o relajarnos después de un día intenso. Y, sí, todo eso también es yoga. Pero la realidad es que el yoga es muchísimo más grande que eso. Para empezar, la propia palabra ‘yoga’ significa unión. Unión de la mente, el cuerpo y el espíritu.
Cuando practicamos yoga, a través de las asanas, las posturas, no solo estamos trabajando el cuerpo. Mientras nos movemos y respiramos, la mente empieza a aquietarse poco a poco, y algo muy profundo se acomoda dentro de nosotros. Es como si, sin darnos cuenta, también estuviéramos cuidando el alma. Por eso el yoga engancha. Muchas personas llegan buscando un beneficio físico y terminan quedándose porque sienten algo que no saben explicar con palabras. Algo que llama, que sostiene,........
