Aprender el mundo a pasos pequeños
Viajando se dilata el tiempo o, como dice el ‘Hombre del Renacimiento’ —nombre afectuoso que dedico a mi marido—, se gana vida. Y es que los días se hacen más largos, las experiencias se multiplican y, al volver a casa, parece que fue hace una eternidad que marchaste. Tan solo unas semanas atrás explicábamos a nuestro hijo quién era Willy Fog y cómo viajó por el mundo entero en sus aventuras, y pensé que, sin darnos cuenta, nosotros también estamos trazando su particular vuelta al mundo, aunque sea por etapas y con mochilas pequeñas.
Nuestro último viaje fue a Segovia y Zamora, con la excusa perfecta de visitar la exposición ‘Las Edades del Hombre’. Dos destinos, muchos kilómetros de carretera y un par de niños que mirando por la ventanilla aprendían a leer el paisaje como si fuera un cuento ilustrado. Al regresar, después de largas horas de........
