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Un poni en Jerusalén

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01.04.2026

Entrada de Jesús en Jerusalén. / L.O.

Si usted espera algo de esta cita semanal, más le valdría jugar a la loto. Pero como usted, caro lector, es solo casi perfecto, le permito alguna mácula. Hay quien puede pensar que es el tiempo de un artículo serio sobre Semana Santa. Quizá eso sea para la siguiente, pues, como abanderado de todas las causas perdidas, no puedo hacer otra cosa que llevar con vergonzoso orgullo la bandera de los que a todo llegan tarde. Podríamos ponernos a tirar de tópicos manidos, entre los que descuellan eminentemente la mixtura de incienso y azahar. Hablar de Sevilla, señorial, lacrada de gomina y herrada de Álvaro Moreno; Murcia huertana y castiza, Cartagena, prietas las filas, recias, marciales; Lorca… de no hablo porque nunca he ido. Es que no hay tiempo estos días para estar en todas partes.

Lorquino es José Alcaraz, asesor en asuntos de la Ciudad del Sol. Me dice que está viendo pasar una estación de penitencia en el barrio de Triana, que lo fuerte de Lorca empieza el jueves. Yo iba en un coche pasando por los Pollos Pujante. Dudo que él viese un atardecer más bonito que el del Campo de Cartagena este Lunes Santo.

Solo he visto procesiones en nuestra provincia. El glamour huye de mí, o igual lo llevo detrás, pero corro más ligero. Con todo, he visitado lugares importantes. En Dolores de Pacheco hay que morir, pero también he estado en Barinas, Cañada del Trigo o El Cantón. En estos dos últimos, poblaciones de menos de cincuenta habitantes de Jumilla y Abanilla, respectivamente, se habla todavía algo de valenciano. En Macisvenda me acogieron como en ninguna parte y llegué hasta a tocar el tambor. Don Andrés Ibáñez era su párroco en aquel tiempo, de y de otra caterva de pueblecitos. Había montado una banda de tambores con los críos de comunión. Una chiquilla más mocita dirigía el tercio. Aquella tarde, el cura me enseñó a tocar los dos ritmos que necesitaba. Y ese Jueves Santo estaba procesionando rodeado de niños díscolos, con seis pies de altura y más nervios que siete viejas. Aquello hay que vivirlo.

En Pozo Estrecho me he enterado de que sacaron el poni de Antonio porque el burro no lo tenían bien gobernado y había surgido algún inconveniente el año pasado. El animalito ha demostrado en su debut un comportamiento ejemplar, por lo que quizá vuelva a hacer las de pollino en 2027. Pollino jerosolimitano, que es el gentilicio de Jerusalén. También hay muchos a dos patas que son burricos. Esos los tenemos más cerca. Alguien puede pensar que lo del poni es una cutrez, pero a los de ese pueblo les dicen "galileos", así que algo sabrán del asunto. Feliz Pascua.

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