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Precrimen en Irán

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03.03.2026

Minority Report es una película basada en el libro de Philip K. Dick e interpretada por Tom Cruise. En ella se especula con un mundo en el que las autoridades policiales pueden visualizar crímenes que aún no se han cometido, dándoles así la oportunidad de detener a los potenciales criminales antes de que los cometan. Es lo que en la jerga de la película se denomina pre-crimen.

Pues bien, lo que estamos viendo en Oriente parece resultado también de una especulación sobre un futuro que no existe y se pretende evitar a toda costa. Una dictadura fanática sin escrúpulos basa su legitimidad en su objetivo de destruir el Estado de Israel, cuyo derecho a la existencia niega. Esto por sí mismo no justificaría el afán de Israel y su protector Estados Unidos de acabar con el régimen teocrático de los Ayatolas. Lo que lo hace inevitable es la convicción de los dirigentes iraníes de que su supervivencia pasa por contar con una fuerza de disuasión nuclear convincente. Y solo hay disuasión si se está dispuesto a utilizar esa fuerza cuando la ocasión lo requiera y los demás lo saben y lo creen

La lógica de los iraníes es comprensible. Lo mismo hicieron los Israelíes sin pedir permiso de nadie y sin declararlo públicamente hasta el momento. Y ahí está el ejemplo de Corea del Norte, al que nadie se atreve a levantarle la voz. Y no hay que olvidar la caída estrepitosa de Gadafi, precisamente cuando renunció a desarrollar armas nucleares en la convicción de que así salvaría su régimen. O, por si faltaban más ejemplos, la triste historia de Ucrania solo se explica al haber desmantelado su arsenal nuclear confiando en la palabra de Rusia de que respetaría su soberanía.

Las razones de los enemigos del régimen iraní (Estados Unidos e Israel) para prever un futuro de pesadilla también están claras: un Irán amenazando a Israel y a sus vecinos árabes e imponiendo su revolución teocrática al resto de países mediante guerrillas chiíes, financiadas y armadas por la teocracia persa. Eso es lo peor de la guerra actual. Que todos tienen sólidas razones para actuar como actúan.

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