Orgullo latino
Bad Bunny, durante su actuación en la Super Bowl. / AP
«Nadie entendió una palabra de lo que dijo», es lo que Donald Trump afirmó en un tweet sobre la actuación íntegramente en español (salvo algunas frases contadas) de Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, un ciudadano estadounidense nacido en Puerto Rico. Puerto Rico es una isla caribeña arrebatada a los españoles por Estados Unidos a final del siglo XIX, que mantiene desde entonces el estatus de Territorio Libre Asociado, una denominación de lo más abstrusa y cuyo significado nadie aclara. En la práctica ni es chicha ni limoná. Ni son independientes, ni son un estado más de los Estados Unidos.
De lo que no hay discusión es que más de cuarenta millones de ciudadanos norteamericanos han nacido fuera de este país y hablan español. De eso a «nadie entiende una palabra de lo que dijo» va un buen trecho. La cifra es mayor si tenemos en cuenta a otros casi veinte millones de norteamericanos que se defienden más o menos bien entendiendo el español y expresándose en nuestro idioma, aunque con limitaciones. Esos son mayormente los hijos y nietos de los inmigrante hispanos que tanto odia Trump, hasta el punto de que ha destinado 10.000 millones de dólares del Big Beatiful Budget Bill para pagar un ejército de mercenarios sin apenas entrenamiento para perseguirlos. Los ha lanzado a las calles de diversos estados con grandes núcleos de población hispana inmigrante para cazarlos como a perros.
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Y eso lo promueve un presidente que ha acaparado un porcentaje inusitado de voto hispano, ese mismo que se opone a que entren más inmigrantes porque van a competir por sus mismos puestos de trabajo. Lo que no ha entendido el supremacista Trump es que los hispanos pueden votarle por su propia conveniencia, pero rechazan al mismo tiempo el racismo de la mayoría menguante de blancos republicanos. Y eso se va a manifestar sin duda en las próximas elecciones de medio término, donde no figura como candidato el propio Trump. Todo apunta a que sucederá como aquí con Sánchez y las autonómicas, el marco ideal para que la gente pueda castigar al presidente sin correr el riesgo de aupar a Vox al Gobierno de la nación.
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