No a la política de tanatorio para la Bahía de Portman
Actual línea de costa en la bahía de Portmán, que separa el mar de la laguna interior. / Iván Urquízar
El chorro de residuos mineros que colmataron la bahía de Portmán ha pasado a la historia como uno de los atentados ecológicos más vergonzosos de la UE. Pero los vertidos cesaron en 1990 sin que los diferentes Gobiernos hayan encontrado la fórmula para rehabilitar esa zona contaminada del litoral murciano.
El 6 de mayo de 2025, la Asamblea Regional de Murcia acordó a propuesta de Vox (con el voto favorable de los demás partidos) solicitar al gobierno de España la regeneración integral, no meramente parcial o incompleta de la bahía, que era la ambición alicorta de proyectos anteriores. Esa petición se ha renovado el 18 de marzo de 2026, pero esta vez sin tener el apoyo del socialismo y la ultraizquierda.
Es cierto que la rehabilitación integral de la Bahía sólo puede lograrse dentro de un proyecto más amplio para rescatar (sacando 60 millones de toneladas de fango) todo el potencial urbanístico, portuario, turístico y recreativo que corresponde a un lugar tan emblemático del Mediterráneo. No es ningún misterio que ese objetivo es posible con una Ley especial que ordene sobre el territorio todas las actividades a desarrollar con el retorno de las plusvalías. Y su implementación también necesita un consorcio entre las administraciones implicadas que esté abierto a la colaboración público-privada.
Se trata esencialmente de una solución ganadora para un espacio degradado con alto potencial de crecimiento. Y esto no es ninguna innovación sino una fórmula de éxito ensayada en otros lugares del mundo. Hay muchos casos donde, tras el agotamiento de un modelo de explotación industrial, se da paso a otra modalidad de desarrollo que pueda capturar las oportunidades que ofrece el ámbito marítimo-terrestre degradado por la contaminación.
En la Bahía de Portmán tenemos todo lo que los grandes inversores podrían desear para lanzar un proyecto de rehabilitación para un ámbito degradado sacando enormes ventajas. Tenemos delante una oportunidad para habilitar todo el potencial del litoral intacto de la Región de Murcia. Frente a la desolación dejada por décadas de negligencia y contaminación está llamando a las puertas un proyecto inteligente para un desarrollo acorde con los deseos y expectativas de una comunidad que sabe lo que quiere y puede hacerlo.
Pero el Ministerio de la Transición Ecológica, tenaz hasta en el aborrecer, fiel a su nombre y su fanatismo climático, no quiere hacer nada que proporcione progreso y bienestar al ecosistema humano. Considera que la bahía de Portmán no es otra cosa que un cementerio de residuos y como tal debe tratarse: hay que confinar y sellar los residuos, no vaya a ser que se escapen al medio marino y causen un estrago en las praderas oceánicas.
Los políticos remilgados del ecosocialismo no plantean otra cosa que un ataúd, con un muerto dentro, embalsamado, lleno de cicatrices y rezumando por los ojos y la boca sustancias peligrosas. El Gobierno de la transición al ecologismo hace política de tanatorio para la bahía de Portmán. Su historia es exactamente eso: muerte lenta, funeral interminable y ahora un entierro a la mayor gloria de «las energías renovables, la movilidad eléctrica y la gestión sostenible de los desechos mineros», como dice literalmente el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030 en lo que se refiere a este enclave contaminado.
Esa solución final para los «desechos mineros» no debe extrañar porque el socialismo (como doctrina política) siempre ha considerado que no gobierna personas sino «desechos humanos» a lo sumo acreedores a una paguita cuando toma el poder. Y ahora, el Gobierno social-comunista-separatista, quiere construir una tumba en la bahía de Portmán, para que todos los vecinos con sus representantes se metan dentro, como los siervos empujados vivos al sepulcro de un tirano. Pero nuestro temperamento de dinamita no soporta ver enterrado y momificado el futuro de Portmán, ni tampoco queremos que en ese ataúd se meta toda la región de Murcia.
Ya basta de tratar nuestro territorio como una zona de sacrificio. Nos dejan sin Trasvase para la agricultura con los pantanos de la cabecera del Tajo reventando de agua y sin redes eléctricas para evacuar la generación renovable que podemos producir fuera del suelo agrícola. También nos abandonan sin trenes ni proyectos estratégicos que vertebren la Región con la prosperidad del eje mediterráneo.
No podemos aceptar una política de tanatorio para la Bahía de Portmán. En 1985 perdonaron el dragado de los residuos arrojados por el Lavadero Roberto. En 1997 desecharon los estériles como relleno en la dársena de Escombreras. A partir de 2006, firmaron convenios que fueron revocados y contratos con pelotazo anulados en los tribunales. Y desde 2023 hasta 2026 insisten en dejar sellados los residuos acumulados con la excusa de no cometer un atentado ecológico. Desde Vox pedimos dignidad, reparación integral y justicia para la Bahía de Portmán.
Suscríbete para seguir leyendo
