Rectorado de la UMU: Alicia y Samuel frente al espejo
Alicia Rubio y Samuel Baixauli tras conocerse los resultados de la noche electoral / Israel Sánchez
La Universidad de Murcia está que arde. El proceso para las elecciones al rectorado ha transcurrido plagado de incidencias durante la primera vuelta y continúa si es que no arrecia para la segunda, que concluirá el martes. Algunas de las que han trascendido provocan alarma incluso fuera de la Universidad. A lo largo de estos días he recibido constantes reclamos: ¿qué está pasando ahí? Pues pasa que los agentes universitarios no son necesariamente castos y puros y reproducen constantes que parecían propias del espectro político. En esta ocasión, las turbulencias se han extendido a causa del uso de las redes sociales, que en el ámbito de la Universidad son de manejo estructural, con especial efectividad la de los grupos de WhatsApp, que permiten la difusión de denuncias y bulos sin que trasciendan del círculo de los interesados. Sin embargo, la Junta Electoral ha rechazado todas las remisiones por falta de pruebas, aunque la candidata Alicia Rubio ha recurrido a los tribunales en uno de los casos.
El abrazo que escenificaron los dos aspirantes destinados a competir en la segunda vuelta tras que se dieran a conocer los resultados de la primera fue una prueba de cortesía, pero se trata de un gesto engañoso, pues los ánimos permanecen exaltados. Y el debate no se refiere ya a las propuestas sino a la atribución mutua de las incidencias.
De que el rectorado es muy apetecido da muestra que por él han competido cinco candidatos: tres mujeres y dos hombres; las primeras, vinculadas a la etapa de gobierno del rector saliente, José Luján; los dos varones, desde la alternativa, más belicosa probablemente la de Francisco Guillermo Díaz, quien quedó en quinto lugar con el 13, 49% de los votos mientras Samuel Baixauli alcanzaba el 23,97%, emplazado este a la segunda vuelta en competición con Alicia Rubio, vicerrectora de Estudiantes, quien lo rebasó con el 26,78%.
El conjunto de los votos (María Senena Corbalán, 21,65%; Alfonsa García, 14,11%, más Alicia Rubio) ofrece un 62,54% en favor del lujanismo. Esto significaría, si aceptamos que una parte subrepticia del debate discurría sobre ‘continuidad o cambio’, que ha ganado la primera, una clave que podría favorecer a Rubio. Esta, además, pulsa como valor añadido su condición de mujer: en caso de ganar sería la primera rectora en 111 años de historia. En el cuartel de enfrente, el de Baixauli, le reprochan que pretenda sugerir implícitamente que,........
