López Miras alcanza la mayoría absoluta
López Miras, en una reciente intervención en la Asamblea Regional / Iván Urquízar
Las desgracias no vienen solas. Que lo pregunten en Vox. La derrota de Orban en Hungría es, de paso, la prueba de que Abascal no es infalible en política internacional. Su apuesta por la terna Trump-Putin-Orban, desdeñando a Meloni, para desestabilazar la Unión Europea pasa factura en las urnas, y de manera muy contundente. Está claro que el líder alfa de la extrema derecha española se cegó con la financiación de los dinamitadores dejando de lado cálculos estratégicos más equilibrados. Deseo o realidad, el suflé parece estar bajando de manera acelerada.
Por si fuera poco, la estructura de Vox se resquebraja. A la depuración de los cofundadores, muy indiscretos respecto sa oscuros tejemanejes internos sobre financiación y enchufes familiares, se unen las disidencias en instituciones en que parecía afianzado, como ocurre en la Región de Murcia, su caladero más arraigado, donde la liquidación de José Ángel Antelo le está saliendo cara: crisis en Cartagena y fugas en bloque en Totana o Torre Pacheco, puntos fuertes. Y, a renglón seguido, otra baja en el Grupo Parlamentario con el pase de Virginia Martínez al Mixto.
Para el electorado murciano de Vox va quedando claro que la dirección nacional no sabe gestionar sus éxitos: la crisis parlamentaria sucede a la de la anterior legislatura. Pero incluso sin crisis, la percepción general es que Vox se muestra poco amigo de comprometerse en la gobernabilidad, que es para lo lo que lo votan: sigue siendo incapaz de pactar Gobierno en Extremadura, Aragón y Castilla y León. ¿Qué señal está emitiendo para el caso de que Feijóo tuviera que acordar el Gobierno central con Abascal?
Por cierto que López Miras ya calza la mayoría absoluta con los dos escaños que le faltaban en el Grupo Mixto. Las crisis de los partidos cuñado son para él agua bendita, como ya sucedió con la de Ciudadanos. Pero, ojo, tendrá que gestionar la situación con paciencia y habilidad, pues en 2027 puede regresar al estado de necesidad con un Vox compacto, aunque lo fuera provisionalmente, según costumbre. Mientras tanto, al circo de Abascal le están creciendo los liliputienses.
