El Rex, a salvo
La fachada del cine Rex / L.O.
No es por nada, pero cuando en agosto de 2019 cerró el Rex y se iniciaron movilizaciones para su reapertura como cine, escribí un artículo sugieriendo a las Administraciones que hicieran gestiones ante el Grupo Orenes para que adquiriera el inmueble y lo dedicara a usos culturales. Con la empresa no he mantenido relación alguna al respecto, pero a responsables políticos de Cultura en el Ayuntamiento de Murcia y de la Comunidad les he insistido reiteradamente en esta posibilidad, en contactos personales casuales o mediante algún otro artículo, a sabiendas de que, de un lado, el precio del inmueble y su posterior mantenimiento podría ser muy elevado cuando hay tantas demandas urgentes en cuestiones de Patrimonio, y de otro, que la dedicación exclusiva al cine es una demanda quimérica.
La Comunidad ya viene cumpliendo a pocos metros del Rex con el séptimo arte en La Filmoteca Paco Rabal, de dos salas, con magníficas programaciones y actividades. Puede entenderse que de abrir nuevos cines de titularidad pública correspondería hacerlo en otras localidades de la Región, como Cartagena o Lorca. Por tanto, para intentar retener el enclave del Rex como espacio cultural no se percibe otra fórmula que la iniciativa privada, pero con contenidos e iniciativas que amplíen a otras áreas la mera proyección cinematógrafica, una actividad que desde hace tiempo no resulta rentable, salvo todavía en pequeños cines agrupados en grandes circuitos de exhibición de ámbito nacional.
¿Y por qué Orenes, la empresa murciana del juego? Porque no hay otras muchas en disposición de invertir en actividades poco lucrativas, en principio, como las culturales. Su contribución a la cultura podría aliviar la imagen prejuiciosa sobre un emporio que basa su mercado en un sector del ocio muy cuestionado socialmente. Sería una especie de ‘impuesto revolucionario’ voluntario que se cobraría como imagen. Por otro lado, Orenes ya dispone en esa calle central de Murcia de dos puntos referenciales: el restaurante Rincón de Pepe y el Mercado de Correos. Añadir un nuevo espacio en que se celebren conciertos, exposiciones, teatro, cine o cualquier otro tipo de eventos culturales o sociales podría cerrar el círculo de intereses de esa empresa en la zona, además de contribuir a la salvación de un céntrico inmueble para un uso no desviado de su origen.
A quienes no satisfaga que sea precisamente una empresa del juego y las apuestas la que se encarge de restaurar y poner en funcionamiento ese local se le podría replicar que no hay mal que por bien no venga: lo importante es salvar el Rex para la cultura y volver a abrirlo con programaciones estimulantes. La nota echa pública por Orenes es inequívoca al respecto.
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Comprenderá el lector la sorpresa que me asaltó ayer al leer el titular de La Opinión que informaba sobre la ‘solución Orenes para el cine Rex’. Es exactamente la que había sugerido desde estos artículos. Pero no puedo arrogarme mérito, pues me consta que ningún miembro de las Administraciones tomó en consideración mis sugerencias, y menos la empresa, con cuyos responsables no mantengo relación. Debo sospechar, en consecuencia, que mi intuición era acertada, pues todo parece haberse resuelto de acuerdo con ella. El Rex, a salvo para uso cultural, que es de lo que se trataba.
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