El Grupo MixVox
La exdiputada de Vox Virginia Martínez. / Iván Urquízar
Durante estos días, el grupo parlamentario de Vox en la Asamblea Regional de Murcia parece empeñado en celebrar su particular Día de la Marmota. Sin Bill Murray, eso sí. Algo más de andar por casa, más nuestro, no sé si me entienden.
Parece como si don Manuel, el entrañable alcalde de 'Amanece, que no es poco' interpretado por Rafael Alonso, les hubiera ordenado hacer flashback para convertir en tradición esa peregrinación que cada cuatro años hacen sus diputados al Grupo Mixto. Ya saben, el cajón de sastre parlamentario donde conviven, o intentan hacerlo, diputados de procedencias variopintas cuyos partidos no alcanzaron los escaños necesarios para formar grupo propio o, como en este caso, aquellos que han sido expulsados o han decidido abandonar la bancada que les sirvió de hogar al comienzo de la legislatura.
En la memorable y delirante ceremonia contractual que Sam Wood elevó a obra maestra en 'Una noche en la ópera', Fiorello (Chico Marx) le decía a Otis B. Driftwood (Groucho Marx) que "nunca segundas partes fueron buenas", a lo que el mayor de los hermanos Marx respondía: "El otro día vi un partido de fútbol y la segunda parte fue mejor que la primera, le pegaron al árbitro y todo". Confiemos en que aquí la sangre no llegue al río y nadie salga herido.
En este sentido, la historia del cine está repleta de ejemplos en los que la secuela no solo supera a la obra original, sino que acaba adquiriendo la categoría de película de culto. En consecuencia, el ‘remake’ que nos propone Vox con su nuevo éxodo al Grupo Mixto no se limita a una mera relectura, sino que introduce una nueva vuelta de tuerca que cuestiona, y de qué modo, la estructura de poder piramidal de la organización, sumado además un componente de justicia poética que, con el tiempo, ha terminado por dar la razón a una de las protagonistas principales de la primera entrega: Mabel Campuzano.
Conviene recordar que Mabel, diputada electa por Vox en la pasada legislatura, acabó rompiendo con su partido tras denunciar un clima de acoso por parte de sus propios compañeros de grupo, anticipando de algún modo las acusaciones de mala praxis y corrupción interna que la excúpula regional de la formación verde viene denunciando recientemente.
Como suele decirse, el tiempo acaba poniendo a cada cual en su sitio, y todo indica que, en este caso, ha terminado por darle la razón a la exconsejera de Educación.
Cabe recordar que Campuzano fue en su momento injuriada y sometida a un intenso escarnio público por amplios sectores de la clase política murciana, una losa que, por cierto, aún hoy continúa persiguiéndola y etiquetándola, al menos para una parte de la sociedad murciana, como una suerte de persona non grata.
Por eso no puedo evitar esbozar cierta sonrisa al comprobar cómo la historia vuelve a repetirse y cómo quienes han vuelto a emigrar al Grupo Mixto, aunque tal vez resulte más certero llamarlo Grupo MixVox, habida cuenta de que los exintegrantes de la bancada verde son mayoría, han terminado, de un modo u otro, dándole la razón a Mabel Campuzano a quien, por cierto, más de uno le debe una disculpa.
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