La realidad moldeada
Un niño con una bola de cera gigante en la Tribuna de los Pobres, al paso de la cofradía del Rocío. / Miguel Ferrary
“Las historias no son totalmente ciertas o falsas, porque se nutren de verdades a medias, de mentiras bien contadas o de recuerdos borrosos. Recuerdos que se pierden entre el humo de los fogones”. Estas palabras de Laura Esquivel en Como agua para chocolate guardan una certeza que sí nos atreveríamos a denominar plena: la realidad no existe de forma absoluta. No hay una verdad inmutable esperándonos allá fuera, sino que somos nosotros quienes, con la memoria, la emoción y la imaginación, le damos forma a lo que vivimos.
Si hay un universo donde esta premisa cobra una fuerza desgarradora y hermosa a la vez, es en el de nuestras hermandades y cofradías. En este mes de septiembre, cuando la ciudad se dispone a reencontrarse con Santa María de la Victoria, nuestra patrona, la memoria colectiva y personal vuelve a ponerse en marcha. El aroma a incienso y nardos sustituye al humo de los fogones de la autora mencionada, pero el mecanismo es el mismo: habitamos una devoción y una historia........
