La medalla en el corazón: más allá del postureo cuaresmal
La manos del Señor de la Humildad. / L. O.
No se puede llamar cofrade a quien no vive la hermandad los 365 días del año. Ser cofrade no es una etiqueta estacional que se desempolva con el Miércoles de Ceniza, ni un accesorio que se luce mejor con un filtro de Instagram. En estos días donde la ciudad empieza a oler a Semana Santa, conviene recordar que la verdadera fe no entiende de algoritmos, sino de compromiso y lealtad.
El cofrade de verdad no recoge la túnica y la cuelga en casa simplemente para hacerse la foto de rigor y mandarla a las redes sociales. Para él, ese hábito es un tesoro; lo........
